Hoy se cumplen desde que tus manos soltaron las mías. Medio siglo. Se dice rápido, pero ha sido una vida entera aprendiendo a caminar con un vacío que tiene tu forma. Te escribo hoy no porque el tiempo haya borrado tu recuerdo, sino porque, después de cinco décadas, mi corazón sigue necesitando hablar contigo.
Lo siento mucho por tu pérdida. Aquí te dejo una carta que podría ayudarte a expresar tus sentimientos: carta para mi madre 50 a%C3%B1os fallecida para llorar