En la última década, la cultura del automovilismo argentino experimentó una mutación fascinante. Lo que antes era exclusivo del asfalto quemado en la General Paz o en rutas rurales un domingo a la madrugada, hoy encontró un nuevo hogar: la computadora personal. Hablamos de los , un género que combina la pasión por los "bichos" (autos tuneados), la adrenalina ilegal de las carreras callejeras y una estética de lifestyle muy particular que late fuerte en el conurbano bonaerense y se exporta al mundo digital.

Para los puristas, es el juego de picadas argentinas hot por excelencia: gráficos DX11, soporte para volante, y posibilidad de grabar tu vuelta en replay estilo "cámara de teléfono".